Thomas Wolfe nació en Asheville en 1900 y murió en Baltimore a los treinta y ocho años, víctima de la tuberculosis. Considerado como uno de los más importantes narradores norteamericanos de la primera mitad del siglo XX, y admirado por sus coetáneos: de William Faulkner —quien dijo de él que era el mejor escritor de su generación— a Sinclair Lewis —que incluso lo citó en su discurso de recepción del Premio Nobel—, su huella es evidente en varios autores de la Generación Beat y puede rastrearse en algunas obras de Philip Roth o Gordon Lish, entre muchos otros.
Wolfe comenzó escribiendo obras de teatro en la Universidad de Carolina del Norte, para pasar luego a Harvard y estudiar dramaturgia en 1920. Cuatro años después empezó a enseñar él mismo en la Universidad de Nueva York. Su novela El ángel que nos mira (1929) obtuvo gran resonancia en su país y en buena parte de Europa. Le siguieron otras obras de igual envergadura, como Del tiempo y el río (1935), muy popular en España durante una época, o las póstumas The Web and the Rock (1939) y You Can’t Go Home Again (1940). Aunque estas cuatro obras han sido consideradas, en distintas ocasiones, parte de esa suerte de patrimonio mundial llamado Gran Novela Americana, Wolfe es recordado especialmente por sus piezas maestras en formato breve, como El niño perdido (1937), que tuvo varios versiones, o aquellas otras que, junto a ésta, fueron reunidas en 1941 en el volumen The Hills Beyond.
Periférica publicará durante los próximos años algunos de sus títulos más singulares.