Art Pepper (1925–1982) fue, seguramente, el mejor saxo alto de la generación formada a la sombra de Charlie Parker, pero su autobiografía es mucho más que un libro sobre el mundo del jazz o las peripecias de unos músicos reglamentariamente excéntricos: estamos ante una de las crónicas humanas más explosivas, lacerantes y al mismo tiempo líricas que jamás se hayan escrito. Porque esa vida tan difícilmente ejemplar fue una tormenta, y el hombre que la cuenta supo hacerlo de forma magistral.