Sabemos que hay lectores dispuestos a leer buenos libros, como los que publicamos, por ello rechazamos los discursos victimistas.

Creemos que un editor es un lector apasionado y también un lector crítico. Un editor es alguien que «recomienda», un lector apasionado que quiere
compartir lo que antes leyó.

Creemos que editar es comunicar dos territorios, que hay que conseguir que los puentes sean únicos, reconocibles, con huella. Por ello, cuidamos
la «imagen» de nuestros libros, de nuestras editoriales. Para nosotros, tiene mucho sentido este concepto: sello editorial.

Sabemos que el buen editor es terco, es decir, pertinaz, obstinado e irreducible. El buen editor es perseverante. Y no tiene prisa. Por eso muchas veces
publica aquello que sabe que venderá dentro de mucho y no ahora mismo.

Creemos en la importancia del libro como «objeto», en la importancia de su diseño, de su legibilidad, de su durabilidad. Creemos en el libro «único», es decir,
en la singularidad de cada proyecto editorial, una singularidad muchas veces asentada contracorriente, pero siempre atenta a la lógica que unen al mejor
editor posible y al mejor lector posible, que se encuentran en un solo libro: en el libro que los une.

Creemos que la razón de ser de toda editorial es darles a los libros que publica la mayor difusión posible, lograr el mayor número de lectores para cada libro.

Creemos que una editorial puede ser, a la vez, un espacio de creación, un laboratorio social y una escuela. Y también un emisor del mejor ocio posible,
del mejor placer posible.

Sabemos que nuestra única garantía de supervivencia es la excelencia y que esta pasa por la profesionalidad y la honestidad. Profesionalidad que
demostramos haciendo las cosas mejor que nuestros competidores y honestidad ante el lector que se debe reflejar en todo cuanto hacemos: contención
en el número de novedades, calidad de los libros que publicamos, y sinceridad en nuestra comunicación con todos los sectores del libro.

Conocemos y valoramos los distintos oficios del libro, y por eso cuidamos a quienes los llevan a cabo: traductores, maquetadores, correctores, diseñadores…,
hasta llegar al distribuidor y el librero. Estos sectores no pueden estar enfrentados nunca. Abogamos por la complicidad, por el entendimiento,
por las causas comunes.

Creemos que la pervivencia de un ecosistema o mercado editorial literario que sea eficiente debe difundir la buena literatura, y para ello ha de contar
con: a) una adecuada red de librerías para cuya subsistencia es fundamental el mantenimiento del sistema de precio fijo de los libros, y b) un sistema
educativo que valore la lectura como forma de transmisión del conocimiento y crecimiento intelectual y humano.

Sabemos que la mejor edición se construye sobre un continuo ejercicio de memoria literaria: sin dejar de pertenecer al futuro, no podemos olvidar a los
autores del pasado, no podemos olvidar la tradición.

Creemos que los libros ya no son «sólo» papel, cola, hilo… Que los libros viven más allá de su formato. Incluso en los nuevos medios, en las nuevas tecnologías,
en las nuevas redes sociales. Y no podemos, ni queremos, ignorar todo eso: son una herramienta más en la difusión de nuestros libros, de nuestras propuestas.

Sabemos, para acabar, que trabajamos en un tiempo de incertidumbres, pero, como editores, es decir, como lectores, sabemos que de ese tiempo de preguntas
nacen siempre interesantes respuestas. Contexto es una plataforma de editores que se preguntan a diario, que a diario reflexionan sobre la tarea que acometen,
la profesión que han elegido. Ello, creemos, ofrece una garantía: nunca nos conformaremos, o lo que es lo mismo: nunca desistiremos. Pues sabemos también
que la edición es resistencia, y que necesita de algo que ha construido en buena medida esta asociación: el entusiasmo, que, como dijera el clásico, es siempre
el mejor compañero si va aparejado con el rigor.